Los tiempos
de crisis
económica
también
afectan al
Carnaval de
Santa Cruz y
lo demuestra
la reducción
del
escenario de
galas y
concursos
respecto a
la edición
de 2008, en
relación
directa con
el cambio
desde la
estructura
instalada en
los
aparcamientos
de los
aledaños del
parque
marítimo
César
Manrique al
Recinto
Internacional
de Ferias y
Congresos.
En términos
numéricos,
unas 2.000
personas
menos
acudirán a
los actos
principales
como la Gala
de Elección
de la Reina
o, sobre
todo, la
final de
murgas
adultas. De
las 9.000
localidades
del aforo
del parque
marítimo se
pasará a las
aproximadamente
7.000 del
recinto
ferial,
aunque desde
Fiestas "se
hace todo lo
posible para
aumentar
todo lo que
se pueda la
capacidad
del nuevo
espacio para
el público,
que podría
llegar a las
7.200
plazas".
El Carnaval
volverá a
celebrarse
en el
recinto
ferial, bajo
techo,
consecuencia
directa de
la crisis
económica.
Aunque las
instalaciones
del edificio
diseñado por
Santiago
Calatrava no
son ideales
para
celebrar la
gala a
juicio de
Maribel
Oñate y
Jaime
Azpilicueta,
esta
ubicación
permite
recortar
parte del
gasto extra
que se
realizó en
la última
edición para
acondicionar
el recinto
habilitado
sobre la
explanada
exterior del
parque
marítimo
César
Manrique.
Tal y como
ocurriera en
el estreno
del recinto
ferial con
la gala
dirigida por
Eduardo Bazo
en 1996
dedicada a
México, el
escenario se
colocará de
forma
transversal
y no
longitudinal,
con la
trasera
orientada
hacia el
Auditorio de
Tenerife. En
el espacio
que se
libere entre
bastidores
se
habilitará
el "backstage"
de la gala,
lo que
permitirá
también
ahorrar el
alquiler de
las carpas
de la última
edición del
Carnaval.
Otro ahorro
significativo
viene
condicionado
por la
contratación
de las
gradas al
propio
recinto
ferial, pues
no se
volverán a
traer las
que se
contrataron
en la última
edición.
Esta
disposición
del
escenario,
así como de
las sillas y
las gradas,
ya fue en su
día
rechazada
por las
murgas que
consideraban
que el
público
estaba muy
alejado.
Esta
distribución
es
básicamente
lo que
obliga a
recortar las
localidades,
que de las
9.000 de
febrero de
2008 pasarán
a 7.000.