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Había
pinchado en hueso Irónicos, y Tiralenguas no
terminó de convencer con sus dos temas.
Únicamente faltaba por cantar Trapaseros y los
de Los Realejos sólo tuvieron que rematar la
faena para hacerse con el primer premio. El
colectivo de Domingo González interpretó dos
canciones en las que predominó la originalidad,
con planteamientos que se salían de la rutina y
ante los que se tuvo que rendir el jurado.
Incapaces de negar el máximo galardón a quien se
lo merecía meridianamente, los encargados de
otorgar los premios quisieron protagonismo y
emularon a sus homólogos de Santa Cruz al subir
al tercer escalón a unos ombliguistas
Cascarrabias en una Plaza del V Centenario de La
Orotava en la que la afición aguantó el frío y
la lluvia intermitente como mejor pudo".
Mientras el jurado deliberaba, Bambones amenizó
a la afición con tres de las cuatro canciones de
su repertorio.

La crisis. Pese a tratar el ya manido asunto de
la crisis, Trapaseros puso en escena un singular
planteamiento en clave de superhéroes. Por un
lado el malo, "Crisis" y sus respectivos
secuaces ("Euribor", "Hipoteca" y "Hacienda"), y
por el otro el bueno "Anticrisis", cuya novia
"Nómina" fue raptada por el lado oscuro antes de
ser rescatada por "Hipertino", que agarró por
"los ño, ño" a "Crisis". Una vuelta de tuerca
loable a la situación actual de la sociedad
antes de un canto directo y certero hacia los
políticos. "Haz algo por mí de una vez; tú sí
vives bien".
Los realejeros tocaron el cielo, o más bien
salieron de las tinieblas, con su segunda
interpretación. Disfrazados de viudas plañideras
escenificaron una canción para quitarse el
sombrero, en la que hubo de todo... y bueno.
Crítica, ironía, humor, músicas para la ocasión,
puesta en escena perfecta... Fueron de un lado a
otro con ritmo, sin titubeos y sin lagunas en su
letra. El tema arrancó suave pero poco a poco
fue yendo al grano para arremeter contra el
ayuntamiento de La Orotava "por cargarse el
carnaval" y contra el de Los Realejos a causa de
"honrar a los godos que a los canarios
vencieron" en una lágrimas "que sí son de
verdad". Siguieron llorando por temas como la
sanidad y los servicios sociales, antes de un
fin de fiesta -con varios muertos vivientes
perfectamente coordinados bajo la sintonía del
"Thriller de Michael Jackson- en el que salió de
un ataúd Julito, concursante realejero de Gran
Hermano, situación que aprovecharon para dar un
último rajazo al consistorio norteño. Ganadores
sin discusión. Diecisiete ediciones del concurso
y 11 primeros premios para los realejeros.
Tarzán Segundos fueron Tiralenguas, la otra de
la noche que puede presumir de haber
interpretado un repertorio completo. Su primera
canción, un vudú que no tuvo mucho que ver con
el de Triquis del viernes. Fueron más certeros a
la hora de clavar sus agujas críticas -el
hospital del Norte, Zapatero, los niñatos que
joden la fiesta...-, que al hacerlo con humor,
ya que telegrafiaron bastantes rimas. Aún así,
supieron acabar en alto. Acabaron convertidos en
un Tarzán que llega a la Isla. Sólo parecían
tener recursos para hablar de sus atributos
sexuales, pero remontaron el vuelo con mucho
ritmo, propuestas y comparaciones singulares,
como la que realizaron al alcalde de Icod, Diego
García: "Se parece a un león; primero te ruge y
luego te huele el culo". Se marcharon llevando
regalos para la selva, como el CD de Pepe
Benavente para Jane.
La lógica y buena parte de las quinielas ponían
a Irónicos terceros. Los de Icod prolongaron lo
que va camino de convertirse en tradición, ya
que parecieron perder fuerzas centrándose en el
certamen de Santa Cruz. La puesta en escena fue
magnífica y parecía el anticipo de algo grande.
Pero su primer tema fue un suicidio. La idea
-jugar al Quién es quién- era curiosa, pero se
perdió en la nada y dejó a la grada
preguntándose precisamente quiénes eran esos que
estaban sobre las tablas. Eso sí, remontaron el
vuelo con un segundo tema serio y contundente
hacia la educación, en la que pidieron que se
valore más la cultura de nuestra región.
La sorpresa. Pero sorprendentemente el último
escalón del podio fue para los Cascarrabias.
Pese a cumplir 25 años este colectivo del Puerto
no debe tener claro todavía, al igual que el
jurado, que lo del sábado era un concurso de
murgas ("por y para el pueblo" se jactan muchos
de decir), y no de murgueros ("por y para mi
ombligo", debería ser el lema), tal y como
demostraron en su primera canción. Fue un
sinsentido en el que criticaron a los
periodistas -por haber hablado mal de ellos el
pasado año- y las murgas de la capital, aunque
incluso se atrevieron a soltar por la boca
frases como "hagamos letras pensando en nuestra
gente" y "la murga es para hacer reír y ser la
voz del pueblo". El mejor ejemplo empieza por
uno mismo. Intentaron hacer humor vistiéndose de
gitanos pero pasaron sin pena ni gloria en un
final que se hizo eterno.
Los premios en interpretación los completaron
las Apresuradas de La Orotava, que se hicieron
acreedoras del Criticón gracias a "Nuestros
problemas, este año por las nubes". En
presentación se impusieron Puerto Potras
(vestidos de tribu massai), por delante de
Irónicos y Pizzicatos. |