Murgas adultas de menudos

Siete murgas infantiles fueron las encargadas de inaugurar el escenario del recinto ferial y llenar de color un lúgubre decorado que, salvo por la macropantalla central, pasa desapercibido, lo que facilita que las fantasías de los grupos alegren el decorado. Pero estamos en crisis y sólo costó 60.000 euros. Demostrado está.

El miércoles desfilaron en la primera de las tres fases del concurso de crítica infantil Distraídos, Castorcitos, Mamelones, El Cabito, Frikiwiky's, Sofocados y Rebeldes.

Si desde hace años las niñas llevan la voz cantante, en la primera de las tres fases del concurso de murgas infantiles que concluye hoy quedó de manifiesto que el pito de murga ha pasado a formar parte del Museo del Carnaval, el día que se tenga.

Además, la mayoría de las letras, realizadas por adultos, en su mayoría, para niños que han estado al menos cuatro meses ensayando -lo que ya tiene mérito en sí-, son inodoras, incoloras y atemporales, salvo alguna honrosa excepción que incorpora elementos novedosos de lo que ha acontecido en el último año, caso de la obra de la plaza de España.

Si alguien preguntara qué cantan las murgas infantiles, ¿crítica o humor?, la respuesta es clara: historias, el camino más corto para evitar que alguien les pueda reprochar que si las letras son propias de la edad de sus intérpretes. Y los más "originales" insisten en los problemas del colegio, los niños llegados en patera... Pero las cosas han cambiado. Ya algunos niños actuales defienden a sus profesores y la culpa es del sistema. Sin embargo, muchos apuestan por dedicar una letra a la crítica y otra, al humor, que en la mayoría de los casos es una historia. En esta edición ha quedado de manifiesto el alto nivel vocal demostrado por la mayoría de las murgas infantiles de la primera fase. Tanta importancia se le da a la calidad musical que, incluso, hasta llega a entorpecer que se pueda escuchar mejor la letra.

Los directores de las murgas demostraron una preocupación en recordar los años que llevan en el Carnaval, como si el aniversario fuera sinónimo de premio. Ocurrió con Mamelucos, que celebra 30; hasta con El Cabito, con 29, o con Sofocados, que conmemora 25, bodas de plata de la feliz idea que tuvo Jesús Tosco, "El Compinche", cuando creó la murga de María Jiménez.

Por momentos, se echó de menos que las letras no reflejaran la actualidad, sin contextualizarse en lo que ha ocurrido en el último año, por lo que se pueden interpretar la mayoría este año o dentro de cinco.

Publicado en: El Dia (06/02/09)  

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